Rompiendo

mitos

El aborto es tan común, que es muy probable que alguien cercana a ti lo haya hecho o considerado en algún momento de su vida. Quizás esa persona no se atreve a hablar del tema por temor a sentirse juzgada; sin embargo, existe la posibilidad de acompañar o pedir ayuda en esta situación para no estar sola. Es por eso que es urgente y necesario hablar de aborto.

Hablar
de aborto

Permite reducir el tabú y la culpa que algunas mujeres pueden llegar a sentir.

Aclarar dudas y a responder con información veráz sobre los procedimientos.

Ayuda a comprender, apoyar y respetar a las mujeres que toman esta decisión.

Refuerza la autonomía y el derecho a decidir de las mujeres.

Colabora con el ejercicio del derecho a la información, la salud, y la autonomía.

No hablar del aborto
puede tener consecuencias graves

Rompe el círculo vicioso ¡Hablar es chido!

Consecuencias

Algunas consecuencias de no hablar sobre el aborto:

Mitos y verdades

No existe un sólo perfil o edad de mujeres que abortan. Estudiantes, madres, maestras, adolescentes, doctoras, abuelas, abogadas, meseras, vendedoras, han tomado esta decisión por ser la más conveniente para sus vidas en ese momento.

Existen dos procedimientos seguros recomendados por la Organización Mundial de la Salud:

  1. Aborto con medicamentos.
  2. Aborto por aspiración (manual o eléctrica).

Un aborto seguro brinda las condiciones adecuadas para que la mujer no corra riesgos. Por otro lado, no existe ningún estudio científico que demuestre el aumento de traumas psíquicos por causa del aborto.

Si una mujer aborta no significa que no te quiera o no considere tu opinión. Si ella no está dispuesta a ser madre, por cualquier motivo, tú debes respetar esta decisión.

Los embarazos no deseados pueden ocurrir por muchas razones: violaciones, métodos anticonceptivos fallidos, situación económica, plan de vida, etc. Cada historia y contexto son diferentes por lo que abortar también es una decisión ética y responsable.

Científicamente está comprobado que antes de la semana 13 todavía no hay corteza cerebral, y antes de la semana 22 el feto no tiene vida neural, por lo tanto no tiene consciencia.